Una historia de desadaptados

Kafka en traje de baño

Por Iván Farías

 

Bolaño estaba obsesionado con Sonora. El chileno nunca visitó el desierto pero ayudado por mapas y algunas señas mandó a sus más entrañables personajes, los de Los Detectives salvajes (que ni eran detectives y mucho menos salvajes), a recorrer el rastro de Cecilia Tinajero. Por eso no es extraño que un escritor mexicano esté obsesionado con Kafka y que “visite” cementerios a kilómetros de distancia ayudado por Google Earth, la máquina de teletrasnportación de nuestro tiempo.

Franco Félix ha creado en Kafka en traje de baño (Nitro/Press, 2015) una tercia de textos que son un híbrido entre literatura de ficción, reportaje de investigación, retrato de obsesiones, creación de personajes y periodismo gonzo.

Lo primero que llama la atención es el Franco Félix personaje. El protagonista de estas tres historias es un narrador que empatiza con nosotros debido a sus carencias, más que por sus dotes. No es el héroe atascado de anfetaminas de los libros de Hunter S. Thompson, capaz de hacer las peores tropelías para lograr su objetivo. Tampoco es el escritor misógino de realismo sucio mexicano al cual todo le sale perfecto. Definida la voz que nos acompañará por este viaje, el lector se deja conducir con tranquilidad.

 

Franco Félix

 

Kafka en traje de baño es la historia de tres desadaptados, de tres personajes que salen del común y que por eso llaman la atención, a pesar de ellos mismos. La última historia, que para un servidor debería ser la primera en el orden del libro, nos cuenta la manera en que Franco desea internarse a un manicomio en Argentina buscando una momia dejada ahí. Cadáver al que nombra Momo. La obsesión es verla, constatar que la nota perdida en un diario es “real”, que no es sólo otro infundio, un “bulo” como los que a diario flotan en el espacio electrónico. Es decir, dejar la inmovilidad de un mundo que obtiene respuestas por medio del teclado y lanzarse al desierto de lo real.

En un momento dado, el director del hospital hace un intercambio con Franco: a cambio de música de hip hop mexicano él lo dejará entrar. Y el protagonista, en lugar de recurrir a la web miente vilmente e inventa datos al momento. Se ha vuelto un detective verdadero de ficción. Los detectives en la ficción no se obsesionan con un caso por el hecho de hacer justica, sino por la necesidad de “saber”. Franco desea constatar que la Momo está adentro, en una bañera, momificado.

“Constantemente soy seducido por estos casos perdidos en los que participa el tema de la locura”, confiesa el narrador, justo antes de que lo saquen del manicomio sin encontrar al cadáver de la nota. Sólo una foto, sacada a lo lejos, queda como constancia de esa curiosa investigación.

La segunda historia inicia, como todo buen caso contemporáneo, con un video borroso. Franco, “investigador de medio tiempo”, acepta el reto y se dedica a seguir la pista de un familiar que, pese a ser cercano, es un extraño para él. Su primo Ramón, un treintón con un posible diagnóstico de autismo sigue una inamovible rutina que despierta interés de la gente que lo observa.

Para la gente que lo conoce poco es simplemente un “loquito”. Para otros, es un amigo. La vigilancia que ejerce Franco sobre él, al seguirlo por los diferentes puntos de su ruta diaria, saca en claro que lo que es visto por unos minutos y fuera de contexto es sólo prejuicio. Su historia me recordó a la del etiólogo Konrad Lorenz, al que muchos de sus vecinos acusaban de loco porque lo veían a lo lejos haciendo como un pato, sin percatarse que a sus pies una parvada de estos animales lo seguía. Los arbustos de su casa impedían que los vecinos atestiguaran cómo los patos lo seguían como a un líder.

 

kafka_en_traje_de_baño

 

Uno de los puntos más altos de la crónica-investigación de Franco es cuando Ramón llega a jugar con el Grand Theft Auto y en lugar de robar autos, atropellar gente y hacerse con armas, decide vagar con tranquilidad por la ciudad construida de pixeles. Ahí dentro, en la Matrix, Ramón no es un “loquito” que vaga con muñecas cubiertas de plastilina. Dentro, Ramón es un ciudadano común y corriente, nadie lo ve con demasiada atención. Dentro, las patrullas no suenan. Es uno más.

La última historia, la más larga y aquella en la que, como un juego de deseos que no deben pedirse porque se cumplen, Kafka, o cuando menos su sangre, se hacen presentes en el desierto. El arribo de los familiares del checo a las tierras calurosas y agrestes de Sonora parecen un chiste, una mentira imposible de comprobar.

El discurso oficial vasconcelista, a la postre, priísta, fue el que nos hizo creer que México vivía fuera del mundo, en una especie de burbuja, en donde los abuelos conquistadores violaron a las madres indígenas. El resto del orbe desaparecía, no podía entrar en este ideario cincelado a fuego en nuestra mente. No hemos sido contemporáneos del mundo nunca. Las cosas siempre pasan en otro lado, nos decimos a manera de mantra.

A través de la obsesiva búsqueda de la familia de Kafka en México y, más específico, en Polanco y Sonora, Franco nos muestra, sin quererlo, cómo nuestro país ha estado siempre en relación con el resto del mundo. El mito del Ulises criollo se desquebraja. De improviso, la oleada de inmigrantes que siempre han llegado en nuestro país se revelan como los eternos invisibilizados por el gobierno nacionalista. Chinos, rusos, alemanes, argentinos, españoles, centroamericanos y muchos más comienzan a tomar cuerpo en muebleros, pasteleros y oficios diversos. Nos volvemos contemporáneos del mundo.

Franco es un buen investigador porque, pese a hacerlo de medio tiempo y con el agravante del sol ardiente de Hermosillo, llega a conclusiones más allá de las evidentes.

Viaducto-Piedad Octubre 2015

 

 

 

Ilustración de Mustafa Gocmezler

>Iván Farías (Ciudad de México, 1976) es narrador y crítico de cine. Ha publicado dos libros de cuentos y dos de ensayo. Con el libro Entropía se hizo acreedor al Premio Beatriz Espejo de cuento en el 2003 y fue considerado por el periódico Reforma como uno de los mejores de ese año. Ha sido antologado en El cuerpo remendadoLados B y Bella y Brutal Urbe. Ha publicado cuentos y artículos en diferentes revistas y periódicos de circulación nacional en México como Reforma, La Jornada, Complot, Replicante, Gótica, Generación y Playboy. Es articulista de La Jornada de Oriente y crítico de cine para Playboy.com.mx.

Autor: administrador

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