Terraza 27

Por Antonio Ramos Revillas

 

Desde que vimos la casa algo estaba mal. La fachada color verde níspero exhibía huellas de humedad. La ventana de medidas tradicionales se hallaba opaca, pero empequeñecía en aquel muro. Cuando tocamos a la puerta nos abrió una mujer de alrededor de 45 años. Su hijo se encontraba al fondo de la pieza, de pie, con una jerga blanca en la mano. Acababan de limpiar. La mujer se limpió el dorso de la mano en la pernera del pantalón y nos invitó a pasar.

Quien busca una casa sabe que es tan complicado como encontrar a un amante. Hay que exigir demasiado, pero tener en claro que lo buscado se encuentra la mayoría de las veces escondido. Habitar y amar son verbos de largo ejercicio. Se desenvuelven con lentitud. Nosotros teníamos alrededor tres meses buscando un sitio para montar nuestras oficinas. Así habíamos dado con aquella casa.

Estaba compuesta por amplio pasillo de unos tres metros de ancho por siete de largo. En suelo tenía una parte ajedrezada y otra sólo cemento vertido y trapeado muchos años. La dueña nos explicaba con nerviosismo que el inquilino anterior había roto el piso con una imprenta, que ella quería repararlo pero no podía en ese momento. Le ordenó al hijo que la ayudara a abrir unas ventanas. El chico ya se imaginaba que no rentaríamos ese local, pero tanto él como nosotros callamos y terminamos con la inspección de rigor: abrir y cerrar ventanas, realizar un par de preguntas sobre el techo, la posibilidad de goteras. Es importante reforzar los predicamentos, para no dar malas esperanzas. Así que preguntamos por el estacionamiento que no había, sobre la lluvia que se notaba hacía destrozos en un pequeño cobertizo, por el calor, la necesidad de ventiladores. Todo el tiempo la mujer estuvo nerviosa, pero con la mirada atenta como si en realidad nos estuviera convenciendo. Cuando nos despedimos quedamos en hablar, pero como esas citas a ciegas, no lo hicimos. Encontrar una casa es un ejercicio de la desesperanza pero que siempre conduce  a la indicada.

Terraza 27 es nuestra librería y espacio de promoción de la escritura. Está ubicada en Emilio Carranza 446 altos, entre 5 de mayo y 15 de mayo, en el centro de Monterrey. Dimos con ella días después de aquella visita a la casa verde que no fue, ni por mucho, la peor que exploramos. En el centro de Monterrey hay casas viejas, bodegas que han sido oficinas de contadores, de vendedores, guardias de seguridad y hasta restaurantes.

La terraza es amplia y para entrar hay un muro de ladrillos. Contamos al interior con un librero de novedades con libros de artes editados por Ediciones Acapulco, Textofilia, La Tumbona, Bonobos, 27 editores y Auieo Ediciones. Hay una hospitalaria área infantil donde comparten espacio en un librero con forma de Z y uno cuadriculado, los libros de Ediciones El Naranjo, Editorial 3 abejas, Nostra, Petra Ediciones. Sobre y dentro de las cajas de madera viejas, que se utilizaban para cargar naranjas en la región citrícola del estado, se forman libreros que albergan libros de Ficticia, La Cifra, Resistencia, Almadía, Jus, Ediciones El Milagro, Alias. En las paredes hay repisas para novelas y cuentos, pero sobre todo para poesía de editoriales como Andraval, Alja, Terracota, Filo de caballos, El billar de Lucrecia, Quimera, la Zonámbula, Arlequín, Nitro Press y Abismos Casa Editorial.

Hay un librero especial para autores y editores regiomontanas como An.alfa.beta,  Fondo Editorial Nuevo León, El árbol ediciones, Ediciones Caletita, Poetazos, La Mancuspia y otros.

Terraza 27 tiene un slogan: agencia de viajes para destinos imaginarios. También tenemos una mascota: una ballena, que como se sabe, siempre puede llevar en su interior a pasajeros sorprendidos como Pinocho, Jonás u obligar a otros a perseguirla, como Moby Dick. Nuestra meta es albergar a todos los tipos de creadores que usen la escritura: historiadores, periodistas, editores, poetas, narradores, dramaturgos, microficcionalistas, narradores gráficos y además guardar en el interior de la librería, que tiene terraza, anaqueles y un espacio para talleres, a la mayor cantidad de editoriales independientes mexicanas. Terraza 27 quiere ser una casa para las editoriales independientes mexicanas en Monterrey. Tal vez hay que buscar tanto o más como un local en el centro, pero los libros siempre llegan a su destino, es sólo cuestión de dejarse llevar por la ballena.

 

Visiten Terraza 27: Emilio Carranza 446 altos, centro de Monterrey.

Visiten Terraza 27: Emilio Carranza 446 altos, centro de Monterrey.

 

 

 

>Antonio Ramos Revillas (Monterrey, 1977). Tiene cuatro libros de cuentos publicados: Todos los días atrás, Dejaré esta calle, Sola no puedo, Habitaciones calladas, y las novelas infantiles Los cazadores de pájaros, Reptiles bajo mi cama e Ixel. La novela El cantante de muertos (Almadía, 2011). Su más reciente libro es La Guarida de las lechuzas (Ediciones El Naranjo, 2013)

Autor: administrador

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