Soñar

 

 

Por Orfa Alarcón

 

Hay muchas maneras de matar a un hombre pero una de las más terribles es no dejarlo dormir.

Se muere no porque no pueda descansar sino porque no puede soñar.

Y se muere antes de hambre de sueños que de hambre de pan. La sed de sueños nos mata casi tan rápido como la sed de agua.

Una persona torturada así, y por desgracia esto se ha usado a menudo como método de tortura, en cuanto tiene un momento de reposo cierra los ojos y se duerme al instante. Comienza a soñar y sus párpados tiemblan como mariposas aterradas: es la fase REM.

Nuestra mente no puede soportar la realidad sin los sueños.

Ilustración: Guy Shield.

Ilustración: Guy Shield.

Así es como inicia la escritora Eugenia Rico su participación en el libro Saber narrar (Aguilar, 2012), y creo que es una manera muy interesante de abordar un tema que me ha estado rondando en la cabeza durante estos días: ¿qué tan importante es la ficción en la vida diaria? Los cuentos, los sueños, las fantasías, las leyendas… no son sólo cosas que nos emocionaban de niños. Lo cotidiano podrá quitarnos mucho, pero eso no. La ficción está ahí, siempre ahí: la mujer que le revisa el celular a su marido tiene ya varias historias muy armadas en la cabeza, la ficción está en los que creen que son valorados en sus trabajos, en el deportista que se cree sano y no sabe que la enfermedad lo espera a la vuelta de la esquina, en los que dicen “sí, acepto”… todos estamos siempre imaginando algo, para bien o para mal. ¿Quién no ha fantaseado con ganarse la lotería, con conocer a alguien, con mudarse, con tener el trabajo de sus sueños? El simple hecho de escuchar una canción nos lanza a algún recuerdo… ¡Y vaya que los recuerdos son fantasiosos! Cada vez los vamos modificando más a nuestro gusto y conveniencia.

Por mi parte, cada que voy a dormir tengo que comenzar a imaginar qué están haciendo los personajes de la novela que esté escribiendo en ese momento. Si continúo despierta y no se me antoja pensar en mis protagonistas, es que mi proyecto no va, y lo más seguro es que hay que descartarlo. Eso es mi mejor indicador para saber si una historia funciona o no.

Me imagino que toda la gente fantasea con algo durante esos segundos previos al sueño. Una buena dosis de sueños para todos, y de realidades alternativas, nada mejor para iniciar la semana.

 

 > Orfa Alarcón es escritora y editora, autora de Perra Brava (Planeta, 2010) y Bitch Doll (Ediciones B, 2013).

Twitter: @Orfa 

 

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