Salir a la calle y escribir lo que pasa

 

 

Una entrevista con J.M. Servín

Por Alfredo Padilla / @_PadillaAlfredo

 

J.M. Servín es un escritor sedicioso, un docto sin ataduras ni cepos, un subversivo al que no se le puede increpar nada. Es un autor genuino, un agitador al que a diferencia de la mayoría de los autores de su generación, no es considerado como un rebelde de ficción. Servín se aparta con rectitud del novelista plagiario, del autor presuntuoso, del escritor sin obra que presume en las cantinas las páginas que no ha escrito. Juan Manuel Servín es el salmón furioso de las letras mexicanas contemporáneas. Nace en 1962, se desempeña en la escritura, la edición y el periodismo. Su trabajo rescata la tradición periodística de Hunter S. Thompson, creador del periodismo gonzo: “Modelo de periodismo que elimina la división entre sujeto y objeto, entre ficción y no-ficción, objetividad y subjetividad”. Thompson, autor de Miedo y asco en Las Vegas, plantea un abordaje directo de la noticia llegando hasta el punto de influir en ella, como lo advertimos en la obra periodística de Servín; quien del mismo modo redime el periodismo de Gunter Wallraf, cronista conocido por contar historias a partir del núcleo, para articularlas posteriormente de manera personal. Asimismo, con D.F. Confidencial (Almadía, 2012) J.M. Servín resuena en el trabajo de Lee Halpin, periodista encubierto que muere de frío al intentar demostrar la vida de los sin techo. Thompson expresó en la revista Rolling Stone que “para ser gonzo se necesita el talento de un maestro periodista, la mirada de un artista o un fotógrafo, y las bolas bien plantadas de un actor”, características, todas, contenidas en la personalidad de Servín.

El escritor originario de la Ciudad de México.

El escritor originario de la Ciudad de México.

¿Consideras el hecho de hacer periodismo gonzo como un medio posible para cualquier persona o sólo lo pueden ejercer algunos privilegiados y en situaciones determinadas?

El periodismo gonzo sólo lo hizo Hunter S. Thompson, todos los demás narradores interesados en ese estilo iconoclasta de hacer periodismo, si somos honestos, sólo lo tomamos como un punto de partida para, como en cualquier otro género literario, buscar una voz propia. En general, “periodismo gonzo” casi siempre es sinónimo de descuido estilístico y veneración ciega a la cultura de las drogas. Eso no me interesa en lo mínimo.

¿Crees que un periodista debe tener reglas que nunca debe incumplir?

Un periodista debe de tener sus propias reglas siempre, entre ellas no fallar a la verdad, su verdad, y otra, nunca querer estar por encima de su historia.

Sabemos que Eduardo “el Güero” Téllez es uno de los periodistas que más ha influenciado en tu carrera, ¿a qué otros periodistas mexicanos admiras?

El Güero Téllez no es uno de los periodistas que más me hayan influenciado, lo respeto por su aporte a la crónica policiaca como gran relato a la altura de cualquier ficción y trato de recuperar su trabajo para las nuevas generaciones. En todo caso, prefiero la obra periodística de Jack London, de José Revueltas y Ricardo Garibay, por mencionar sólo a unos cuantos inmortales.

¿Lo que hace que tu periodismo sea tan claro y formal a la vez es el hecho de tu actitud a la hora de hacer tu trabajo, buscando siempre situaciones difíciles aun donde no las hay?

Yo no busco otra cosa que contar una buena historia partiendo de lo inesperado, un poco a la manera como lo proponían las situaciones: la deriva. Situaciones difíciles no hay a menos que te impidan narrar una historia que te interese. Además hoy en día todos quieren escribir como John Lee Anderson.

¿Crees que actualmente a los periodistas les falta saltar a la calle?

La verdad, no me interesa mucho lo que hagan los periodistas, es un gremio muy sectario y abundan los fantoches y los plagiarios.

¿El exceso de crónicas deteriora la labor periodística?

No sé a qué te refieras en este punto. Pero a la labor periodística la deteriora precisamente la falta de crónicas y gente con el talento para escribirlas.

En ficción, tienes una visión muy profunda hacia el interior de tus personajes y la gente, creo que eso es lo que te separa de otros escritores y en especial de los escritores de policial. ¿Es algo que siempre tuviste o lo desarrollaste con el tiempo a través del duro oficio de vivir; beber y escribir desde el caos?

Un escritor se debe a las horas nalga frente a la computadora, y leyendo, y a su capacidad para no darle más importancia a otras cosas que no sea su oficio. En cuanto a la bebida, conozco a muchos borrachos que no pueden escribir ni su nombre a la hora de pagar una cuenta de cantina. Beber no te convierte en escritor.

¿Qué consejo les darías a un nuevo grupo de periodistas que se están formando y que quieren tener herramientas diferentes y productivas a la hora de afrontar su labor, pero teniendo en cuenta que hay patrones clásicos y ortodoxos de hacer periodismo aun establecidos?

Que lean mucho y se quiten de tonterías. La academia no les va a enseñar la calle. Retomo el consejo de su primer editor a Mark Twain: “salga a la calle y escriba lo que pasa”.