Música Gourmet – Pedropiedra

 

 

CRIPTA Y VIDA – PEDROPIEDRA (QUEMASUCABEZA 2011)

Por José Antonio “H” Martínez

 

¿A alguno de ustedes les suena el nombre de Pedro Subercaseaux? Confieso que en un primer momento a mí tampoco, lo que cambió cuando supe que es el verdadero nombre de Pedropiedra. Músico chileno y autodidacta, se introdujo en el mundo de la música a través de la guitarra y la batería durante su adolescencia, época en la que formó parte de agrupaciones como Tropiflaite, Hermanos Brothers, CHC y Yaia.

La exitosa carrera solista del sureño empezó en 2009 con un plato homónimo bastante cercano al pop y que fue idolatrado por los públicos de su país y el nuestro. Este primer material le facilitó la entrada a un circuito cada vez más amplio de música independiente.

El músico chileno durante una visita a México en 2013. Foto: Letras Explícitas.

El músico chileno durante una visita a México en 2013. Foto: Letras Explícitas.

El siguiente lanzamiento apareció en el 2011 bajo el sello Quemasucabeza y lleva por nombre Cripta y Vida. Se trata de un disco lleno de humor negro y reflexiones oscuras, con letras poco asequibles, irónicas y harto ingeniosas, además de críticas y crípticas, todo vestido excelsamente con armonías vocales bien estudiadas y construidas.

Más que recomendable resultan los dos primeros discos de este excelente cantante: ligero al oído -a pesar de lo elaborado de su lírica- y profundo al corazón.

En esta ocasión, nos avocamos a la segunda placa, que se conforma de 10 temas y que cuenta con la colaboración de Daniel Riveros, alias “Gepe”, en los coros. En cuanto al arte, podríamos decir que portada y contra portada son dignas de aparecer en un cartel de película de serie B gracias a los colmillos, aliens y demás elementos que reúnen.

El tema que abre el disco es “Vacaciones en el más allá”, que bien puede ser entendida como la narración perfecta de un viaje al más allá, lo que es evidente, gracias a las alusiones, oquedades y la relación de éstas con el inframundo. La música, que por cierto es bastante alegre, viste perfectamente y vuelve aún más ambigua la pieza (que es lo que seguramente quiso lograr el autor).

En segundo término llega “La Cripta”, muy en los 4/4 y la sonoridad propia del rock pop nada complicado, pero no por ello menos bueno. Es como una remembranza de los 90 pero sin sonar viejo. Al contrario, es bastante fresca y, por supuesto, muy sarcástica.

Con el número tres, encontramos “De Quién”. ¿Balada? La canción de amor perfecta para quienes no somos cursis con frases sugerentes y nunca directas y sin los ya conocidos clichés y lugares comunes que hacen alusión a la persona querida.

Posterior aparece “Uyuyuy” (cualquier parecido con el sobrenombre de Sergio Arau, es mera coincidencia), igual de simple y sonora que el título. Es una rola llena de rimas que parten de una onomatopeya; la música, bastante ligera y simple, envuelve y atrapa. Por alguna extraña razón que sigo sin entender me recordó mucho el Magical Mystery Tour de The Beatles.

“Occidental” es el track número cinco, un tema que empieza con guitarra acústica y una batería eléctrica (quizá secuenciada), que, tras unos compases, se viste de modernidad con los sonidos de sintes muy tecno, pero que se adaptan y adecuan a la rítmica parsimoniosa del corte. En cuanto a la letra, es el retrato de la cotidianidad de las sociedades occidentales, sumergidas en el actuar mecanizado y en la individualidad.

El corte siguiente es “Se Fue” con un sonido muy a lo chileno de los 90 y, por ende, una clara influencia de Los Tres. Pedropiedra canta al indeciso, a quien, como decimos en México, quiere pero no se anima.

“En esta Mansión”, que es la siguiente en la lista, suena dulce y suave. De nuevo viene a la memoria el fantasma de John, Paul, Ringo y George, quizá por los coros; tal vez por las guitarras con slide o el distor vintage. No lo sé de cierto. Es una pieza bastante rítmica y colorida que, en contraposición con la música, habla del desencanto que generan la monotonía y las formas, así como las convenciones sociales para quienes no comulgan con ellas.

Cripta y VidaComo una muy buena burla de “Hawaii-Bombay” (por lo menos así parece por la línea melódica y rítmica, además del fraseo de la voz) aparece “Zorzal”. Esta rola, que toma como pretexto al ave canora del mismo nombre, habla de la necesidad o la posibilidad de dejar atrás lo que se es.

El corte número nueve, “Con Razón”, nos da razones para disfrutar la sencillez de la música bien hecha. Un bajo que se mantiene como base en conjunto con los 4/4 de una batería constante y sin grandes variaciones; teclados y guitarras muy a lo “Déjate caer”. Poesía pura, diría.

Para cerrar, encontramos “Oh Oh”, que es simple igual que el grueso de la placa, nada pretenciosa, pero, eso sí, bastante divertida. Es una combinación perfecta de análogos, distorsionadores que para nada son estridentes y las cuerdas de una guitarra electro acústica.

En general, Cripta y Vida vale la pena. Es simple y a la vez complicado, hace bailar, pero también lleva a pensar, provoca hilaridad y seguramente producirá llanto a más de uno. Se trata de una pieza llena de inteligencia, un disco bastante redondo y que debería ser parte de nuestra fonoteca. Es, en pocas palabras, una joya.

 

 

> José Antonio “H” Martínez ha sido locutor, productor y guionista de diversos espacios radiofónicos como Radio Mexiquense, MD Radio y Grita Radio. Además, es conductor del programa de Televisión Mexiquense “El personaje del barrio”, músico desde hace 20 años y ha integrado las filas de bandas como “Crímenes Perfectos”, “Góngora”, “San Pascualito Rey”, “La Sabrosa Sabrosura” y “Puerquerama”, combo con el que tiene 12 años de carrera. Colaborador del periódico Milenio Estado de México durante el 2006. Editor y corrector de estilo del diario Alfa.

 

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