Lateralus y la herramienta en movimiento

Por José Manuel Arriaga

 

En la continua víspera de un nuevo material inédito de Tool, uno podría consolarse únicamente reproduciendo su mejor grabación en el estudio para reconocer que la actual espera de nueve años valdrá la pena. Este álbum -tercero de la banda- lleva por título Lateralus. Es por mucho un recordatorio que tal aplazamiento en sus composiciones sólo aluden a su intrínseco perfeccionismo: este monumental álbum conceptual consigue ser el mayor logrado de su discografía y apuesta por ser un ritual de iniciación dentro de la cosmogonía de la banda.

Lateralus

Erróneamente se ha intentado embutir a Lateralus en distintas vertientes y géneros como el alternative metal, progressive metal, math rock, art rock y cuanta etiqueta ociosa se les venga en gana, aunque todas ellas coincidirían en calificarlo como excelente y un LP al cual le sobran motivos para rendirle culto. Probablemente en el género del art rock destaquen todavía más el crucial papel que tienen las artes visuales dentro de la banda y en particular en Lateralus por la acertada intervención del pintor Alex Grey, quien anteriormente trabajara también en los boocklets III Comunication de los Beastie Boys, y el In Utero de Nirvana.

El mismo Alex Grey definió al cuarteto como “una herramienta en movimiento para el desarrollo de la conciencia y la espiritualidad”. El LP, ciertamente, es una experiencia enigmática dentro de una extensa canción dividida en 13 tracks. La lógica matemática del álbum sugiere un reacomodo alterno al orden ordinario de los tracks de acuerdo a la secuencia propuesta por la sucesión: 6,7,5,8,4,9,3,10,2,11,1,12,13.

El álbum entero está inspirado a partir de la secuencia numérica de Fibonacci y la rola que le da el nombre al disco sintetiza la meticulosa estructura de un espiral desenvolviéndose a través de la introspectiva enunciación silábica y la secuencia rítmica que sigue los patrones de dicha geometría biológica.

Bajo la producción de David Botrill, quien grabara con Tool la exhaustiva catarsis del álbum Ænima, vuelve al estudio con la banda después de grabar con King Crimson, dEUS y Dream Threater. Tool se arriesga nuevamente en el estudio a explorar aún más sus alcances como músicos. Entre estos convergen los fortísimos riffs, blandos arreglos, representaciones oscuras, reflexiones deslumbrantes, mantras budistas y descargas agresivas concertado todo por una precisión impecable. Resaltan los frecuentes trances inducidos por paisajes sonoros, atmósferas envolventes y virtuosos cambios de ritmo en cada uno de los instrumentos: todos los integrantes exhiben en paulatinos solos la demostración de su inmensa habilidad técnica y creativa.

Como es costumbre, las letras de Maynard James Keenan (Tool, A Perfect Cirle, Puscifer) son la antorcha en una profunda caverna siempre en busca de entendimiento entre sus múltiples influencias filosóficas. En su lírica coinciden los rostros ambiguos. Poesía. Blasfemia. Revelación. Condenación. Citas enochianas y referentes cabalísticos. Simbolismos y sincretismos.

Debido a una de las letras, a los pocos meses de lanzar a la venta Lateralus, el sencillo “Schism” fue retirado de la radio y de la programación de videos. La prohibición de la rola se debió a una supuesta premonición vinculada al 9/11. A la canción se le vetó por las líneas:

Sé que las piezas encajan porque las he visto derrumbarse/ No hay culpa, nadie a quien culpar, pero eso no quiere decir que no hay deseo de señalar con el dedo, de culpar al Otro, ver el templo derribarse/ Enmohecido y humeante, estrangulado por nuestra codicia/ He hecho la matemática suficiente para saber los peligros de nuestros cuestionables decisiones/ Condenadas a desmoronarse a menos que crezcamos  y fortalezcamos nuestra comunicación /El frío silencio tiene una tendencia a atrofiar cualquier sentido de compasión.

Cierto o no, la canción se censuró por protocolos gubernamentales y el comprensible desvarío entre los cientos que se produjeron entre la colectiva demencia temporal después de aquél septiembre.

Al álbum le acompañan especulaciones propiciadas por el natural hermetismo de la banda ante los rumores acerca de sus significados y secretos. Frente a la súplica de repetir un acontecimiento musical tan determinante en la historia del álbum conceptual, Tool desiste en precipitarse a lanzar otro álbum que trate de igualar o superar tal magnitud en el estudio. Cada que se le cuestiona al frontman Maynard J. Keenan sobre los cientos de miles de fans en su impaciente demora de casi diez años por el nuevo disco de Tool, él ha respondido: Esto no es Slayer. Fui a una academia de Arte. Pasé tres años en entrenamiento militar… El nuevo álbum de Tool tardará el tiempo que necesite.

 


>José Manuel Arriaga. Psicólogo de profesión e insubordinado de vocación, escribe novelas mientras observa clínicamente el mundo a su alrededor. Actualmente dirige un largometraje documental e incursiona en la poesía y el teatro.

 

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