Las facetas de un saxofonista

Por Luis Brito

 

Jonathan Arellano ordena la cómoda de su ropa conforme lo dicta el saxofón. Músico que trabaja en tantas bandas como días tiene la semana, el miércoles puede vestir una máscara de lobo para tocar trip hop, el viernes camisa con moño para interpretar swing o el sábado una playera que le permita lucir sus tatuajes mientras brinca a ritmo de rock. El saxo es el recurso que tiene para expresarse y cada proyecto musical le sirve para manifestar una emoción distinta.

Hombre que tiene al saxofón como una extensión del cuerpo, el músico originario de la Ciudad de México inició su carrera seis años atrás y actualmente participa en siete propuestas: URSS Bajo El Árbol, Los Viernes Swing Band, Xavier, My Black Heart Machine (MBHM), Plasma Zero, AUXVJ, y Jonathan Arellano Project (JAP).

Los distintos grupos muestran las facetas de su personalidad. Con Los Viernes toca al amor; con URSS Bajo El Árbol se esfuerza por explotar la mezcla del saxo con rock; con Xavier imprime jazz al hip hop que canta Eric “El Niño”; con MBHM acompaña trip hop; con Plasma Zero improvisa sobre secuencias electrónicas; con AUXVJ explora en solitario los sonidos que su instrumento puede alcanzar con la computadora, y con JAP se centra en las canciones que compone sobre su vida.

 

Músico en movimiento. Jonathan Arellano en Coyoacán, punto del DF donde pasa su tiempo libre. Foto: Letras Explícitas.

Músico en movimiento. Jonathan Arellano en Coyoacán, punto del DF donde pasa su tiempo libre. Foto: Letras Explícitas.

 

Charlie Parker expresó que nació cuando comenzó a transmitir lo que escuchaba en su interior a través del saxofón. La vida de Jonathan cambió en su cumpleaños número 15, cuando sus padres le regalaron un Prelude Conn-Selmer alto. Dice que el saxo lo eligió a él porque hasta entonces no había tenido simpatía por ningún instrumento en particular. El tubo cónico con boquilla y campana lo atrajo en un principio por el jazz y la música de Alan Parsons.

Estudiante del Colegio Madrid, al sur del Distrito Federal, tuvo su primer toquín a los 16 años de edad cuando el grupo de funk que tenía con compañeros de clase abrió a Liquits en un festival escolar. Después conformó Los Camilitos, su primer banda formal, con músicos que conoció mientras estudiaba un curso en la Academia Fermatta.

Aunque su formación como saxofonista, tanto en la carrera de Ejecución en Fermatta como en clases de música previas, estuvo orientada hacia el jazz, Jonathan tenía la intención de tocar rock con su instrumento. Escuchando a Los Músicos de José y a Los Dorados descubrió que esa simbiosis era posible.

Bajo esa idea compuso con Los Camilitos el álbum “La Boca Distinta”, sin embargo el grupo terminó por disolverse porque tres integrantes continuaron sus estudios en el extranjero.

Actualmente de 23 años de edad, Jonathan no tardó en enrolarse en un nuevo proyecto tras conocer a David Puente en un seminario de jazz en Xalapa, Veracruz. El guitarrista de la banda que antes se llamaba Los Viernes Skabilly Club lo invitó a sumarse a la alineación. Un año después entró a la entonces naciente URSS Bajo El Árbol luego que un miembro lo contactó vía Facebook.

El saxo encarnando al lobo que toca en MBHM. Foto: Letras Explícitas.

El saxo encarnando al lobo que toca en MBHM. Foto: Letras Explícitas.

Desde entonces es un saxofonista con don de ubicuidad: lo mismo se presenta en un foro de la Colonia Roma o una galería de arte que en un escenario del Festival Vive Latino o en el Palacio de los Deportes, ejecutando junto con un cantante pop.

El músico que ha hecho del saxo su vida conversó con Letras Explícitas sobre su biografía y visión del movimiento cultural que vive el país. Te presentamos lo más sobresaliente de los pensamientos que compartió durante la entrevista.

-En cada banda o proyecto imprimes un sonido distinto, ¿cómo logras hacer esto?

Justo por eso tengo tantos proyectos, no es porque sea mamón o por que quiera acaparar el asunto. Trato de jugar con diferentes géneros y con cada género y estilo musical se dicen cosas diferentes. No puedo decir lo mismo en Los Viernes o en URSS que en Xavier o que en JAP. Lo hago por la necesidad de tener que decir cosas de diferentes maneras y la música es mi único recurso. Si supiera pintar chingón, si supiera hacer foto chingona, buscaría otros elementos, pero la música es lo único. Es la ventaja del sax, que es muy versátil. Si lo tocas de cierta forma suena más dulce, si lo tocas de otra forma suena más agresivo y de otra suena caótico, y eso es lo que trato de dejar. Por eso me dan ganas de hacer mucha música.

-¿Son las siete facetas de Jonathan Arellano?

Sí, cumplo papeles muy diferentes. Con URSS Bajo El Árbol -digo URSS o Los Viernes porque son las más activas- nunca hablo, no me expreso ante el público. Sólo me aloco, salto de un lado al otro. Ese es mi personaje, porque me manejo por personajes, ahí es simplemente alocarme y demostrar que el sax no es Kenny G o Careless Whisper, puede rockear al mismo nivel que una guitarra. En cambio, Los Viernes retoma el sonido de años 20, es un mundo más melódico, más bonito. Ahí las letras son de amor, entonces mi forma de tocar es bonita, es pop, es demostrar que el sax es lindo y se luce eso.

-AUXVJ es uno de los últimos proyectos que has trabajado, ¿por qué decides realizarlo?

Mi proyecto solista JAP no es tan solista porque no grabo todo. Compongo todo y pienso la canción pero la idea es combinar con músicos e invito al baterista de URSS y a tal y a tal y hago una banda para grabar un disco y se queda en eso. JAP sólo ha tocado una vez en vivo porque esa es la idea, hacer rolas de mis viajes, de las cosas que escribo y ponerle letra; sólo tengo dos canciones instrumentales de 19 que he sacado. AUXVJ surge con la idea de ahora sí hacer un proyecto personalísimo en el sentido de que es diferente tocar con una banda de apoyo porque ahí te equivocas y no se nota, es un error que compone la propia rola. Entonces empecé a armarme de pedales, a usar procesos diferentes justo para que en esta exploración de sonido también exploro en cómo un pedal de guitarra afecta al sax y cómo puedo aprovechar eso para algo bueno. Empecé a comprar instrumentos raros, ahora uso un controlador de viento que yo llamo saxofón electrónico porque es un saxofón que tienes que conectar a la computadora para crear sonidos. Es otro mundo que puedes explorar y AUXVJ es eso.

-A veces sales a tocar con máscara, ¿esto es parte de cada personaje?

Es justo la idea de pulir y desarrollar más el concepto de los personajes. Es curioso porque no lo había pensado, se me ocurrió cuando use una calaca con URSS y empecé a vestirme de cierta forma con tal banda. Hay gente que si no me ve vestido de tal forma no piensa que soy de tal banda. Con Los Viernes conozco mucha gente, pero si me ven así como vengo hoy (jeans y playera) no piensan que soy de Los Viernes; si me pongo un moño dicen “ah, tú eres el de Los Viernes”. La forma en que compongo para Xavier es diferente a la que compongo con URSS a la que compongo con Los Viernes porque me meto en personajes diferentes.

-Con algunas bandas tienes más actividad, pero ¿cómo compaginas el trabajo de todas?

No me ha causado problema, por suerte, porque en las que tengo control o programo o checo fechas son Los Viernes, Xavier y URSS, que son en las que más toco. JAP no toca, sólo es para grabar, se toca una vez al año y así va a hacer hasta que se me ocurra hacer un banda bien. En AUXVJ yo también lo manejo, entonces solito no me cruzo.

-¿Cómo es el proceso de composición?

Es raro, pocas veces compongo al sax porque siempre es sentarme al piano y ahí sacar las ideas. Es mi plano para desarrollar, por dónde voy a ir y después meto el sax. Justo ahora quiero armar un proyecto nuevo donde sea al revés, porque componer directo al sax es un viaje diferente. Las rolas que he compuesto directo a sax tienen otra esencia y quiero explotar eso. En piano piensas en la banda, pero componer al sax piensas en tus recursos, tus habilidades y hasta dónde puedes llegar. Cuando compones al piano no piensas en la melodía del sax, piensas en la estructura, en la melodía de la voz, en cómo esa melodía pueda estar acompañada por la melodía del sax. Quiero expandir el mundo de las formas de componer.

 

URSS Bajo El Árbol, otra de las facetas del saxofonista. Foto: Facebook Oficial.

URSS Bajo El Árbol, otra de las facetas del saxofonista. Foto: Facebook Oficial.

 

-Apenas tienes 23 años, todavía queda un largo camino por delante…

Ojalá, me gusta lo que hago, la libertad de que si un día quiero hacer música lo hago. La música da mucha libertad, que requiere responsabilidad y eso es lo pesado. Hay épocas muy pesadas donde tienes que ensayar todos los días y quisieras estar un rato tirado en la cama, pero tienes que andar de un lado al otro, tocando de un lado al otro, en friega checando mil cosas. Otras épocas es súper tranquilo. Siento, hasta este momento, que la vida de músico es ser perseverante. Eso es lo que he aprendido, a no desesperarse, porque uno quisiera que su banda sea la más conocida de la noche a la mañana y cuando empiezas a ver las anécdotas de las bandas grandes que han recorrido más camino siempre son de que “con mi banda que lleva un año pegando pasaron 20 años que tuve otra banda, nos deshicimos por equis y después hice otra banda, pero como ya entendí como es el pedo ya pude hacerlo”. Son las bandas que pegan y si aparece de repente una banda que en un año se hizo grande es porque todos sus integrantes traen un callo impresionante. Creo que en la música se está abriendo un panorama, puedo decirme hijo de la nueva era en el sentido de que crecí con YouTube o MySpace, plataformas de compartir música y de conocer bandas.

-También das clases de saxofón, ¿estás consiguiendo el sueño de vivir de la música?

Sí, en estos temas de música y política hablo mucho con Erick “El niño”, el rapero de Xavier, que lleva muchos años en el rap y el rap se mueve diferente. Existe la música y el hip hop es otro viaje, y justo platicando con otros músicos es de que México es privilegiado porque sí se puede vivir de la música, pareciera que no pero realmente es posible.

-Con la perspectiva que te ofrece tocar en foros pequeños y en festivales y que algunas de tus bandas suenen en radio, ¿cuál es tu opinión del movimiento de rock actual?

Siento que no está mal, hay espacios, se abren. México es un país muy musical, se escucha música y muchos tipos, pero siento que el problema un poco aquí en la industria es que todo se basa en contactos y eso da mucha hueva. Si no eres primo de tal o amigo de tal… Siento que es injusta la competencia para todos, el mismo caso lo vivo con cinco bandas diferentes mías. Es raro, yo no tengo contactos, es el gran problema, no me interesa, me interesa hacer música; a lo que voy es que con una banda sí puedo tocar en ciertos escenarios y, si yo soy de esa banda, ¿por qué con otra en la que también toque no? “Ah, es porque esa banda es shalala”. Hay mucho hype, mucho mame tonto, muy tonto.

-Una alternativa que están trabajando para abrir espacios es el colectivo Noise Affair en el que participas…

Es música no comercial, porque no la escucharás en los 40 Principales, pero se abre un espacio a bandas y se están haciendo cosas interesantes. Lleva un año y se abre un panorama bueno, es la idea. Ahora está muy en la labor de todos crear colectivos porque creo que es la mejor forma, es mejor juntarte con las bandas que tocan como tú o piensan como tú y abrirse espacios; pelear cinco contra uno es mejor pelear uno contra uno. A los lugares se les olvida que si son lugares de música necesitan música y tienen que abrir oportunidades a la música. He tenido miles de disgustos con miles de lugares y es porque no entienden eso, tratan a los músicos peor que al que recoge la basura, hablando no en un sentido malo hacia los que recogen la basura, sino en el sentido de que si es un espacio de música deben dar un buen trato al músico y eso va a hacer que crezca la escena. Si en todos los lugares se pagara una cuota fija a los músicos, porque sale, venden miles de pesos en alcohol y ese es su fuerte, sería diferente. A veces son muy cínicos en decirte “a mi no me interesa quien toque mientras traiga gente, voy a apoyar a la banda que traiga 300 personas aunque toquen de la verga y si tú metes 30 personas aunque toques muy cabrón para qué te quiero aquí”. Eso no está chido, hay que seguir trabajando.

 

¿Un paseo por las distintas propuestas en las que participa Jonathan Arellano? Aquí te las presentamos:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este viernes 18 de julio, Los Viernes Swing Band se presenta en Club Atlántico. Rep. de Uruguay No. 84, Col. Centro.

Si quieres conocer más sobre Jonathan Arellano visita su página oficial en Facebook.

Autor: administrador

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