La caída de la fortuna

 

 

Por Testigo Colaborador

 

Este mundo siempre pone las cosas en su lugar. Fue lo que pensó Mabel cuando le entregaron los boletos de primera clase para volar a su natal Asunción vía Panamá. Volaría dos días antes de Navidad y su plan era quedarse un mes en su país antes de volver a México, en donde la fortuna había comenzado a abrazarla después de haber pasado por muchas penurias y una que otra alegría.

“Soy la hija del pecado”, solía decir a la gente nueva que conocía y le inspiraba confianza. Su madre había sido una monja que a los 40 años había colgado el hábito tras embarazarse de un adolescente de 16 años que la había preñado en un retiro espiritual de unos jóvenes salesianos. Con ella vivió hasta los nueve años debido a que la ex religiosa murió a consecuencia de cáncer. Con el papá vivió otros seis años y recién cumplió los 15 decidió independizarse y se fugó de la casa paterna.

De espalda alargada, cintura estrecha, piernas finas y una sonrisa dadivosa, Mabel fue contratada para ser modelo en catálogos de ropa y zapatos para adolescentes. De eso vivió hasta que cumplió los 18 años y conoció a un joven empresario que tenía bares en Asunción, Buenos Aires, Santiago y Cancún. Ella quiso viajar a México para trabajar de hostess en uno de los establecimiento de su entonces benefactor.

Rompió con él a los pocos meses debido a que se volvió loco de celos por el éxito que ella tenía entre los turistas, le surgían pretendientes todo el tiempo. Sin trabajo, y desconfiada de todas aquellas ofertas de ocasión, viajó a la Ciudad de México, en donde consiguió empleos de edecán mal pagados, hasta que un día conoció a un tipo que derrochaba carisma y dinero por doquier. La instaló en St. Regis y le cumplió todos sus caprichos durante un mes.

Antes de embarcarla en el vuelo de Copa, el hombre le dio un veliz que le pidió llevar con ella y entregarlo a una persona que lo recogería en Asunción. Cuando Mabel intentó abordar el vuelo de conexión en Panamá, la policía de ese país la detuvo: dentro del pequeño maletín había 350 mil euros en billetes de 500. Este mundo es injusto con las mismas personas, se repite Mabel en la cárcel, de donde no saldrá en algunos años.

Ilustración: Skyler-Brown.

Ilustración: Skyler-Brown.

 

>Testigo Colaborador ha sido en los últimos años reportero de la fuente policíaca para dos diarios capitalinos. Se forjó profesionalmente a finales de los noventa, cuando el Distrito Federal registró la tasa de criminalidad más alta de todo el siglo y era la ciudad más insegura de México. Desde hace cinco años cubre narcotráfico y las secuelas de la llamada “guerra” contra el crimen organizado. Conocedor de la diferencia entre periodismo y ficción, ha dejado para esta bitácora sus elucubraciones personales, a la espera, como ocurre en las investigaciones ministeriales, de que surja un dato que un día las saque del Archivo Provisional y las convierta en una obra resuelta.

 

Autor: administrador

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