Hermenéutica y estética

Por Raúl Olvera Mijares

 

La estética es ciertamente, desde su fundación formal como estudio de esa sensibilidad propia del arte bajo Baumgarten, y no de la sensibilidad en general como quería Kant, una de las disciplinas filosóficas más necesitadas de sustento teorético en una verdadera epistéme, clara y distinta, justo como quería Descartes que fuesen las ideas. Precisamente de la escuela de Ernst Cassirer y sus provechosas enseñanzas en Norteamérica proceden varios y valiosos aportes, sobre todo por el lado de Susanne K. Langer, en cuya estética insta al filósofo a acudir al taller del artista, en sus diversas especialidades (actor, pintor, músico, arquitecto o poeta) a fin de aterrizar una teoría plausible y general que ha de partir, en todo caso, de la idea del símbolo, firmemente asentada en la antropología y el estudio de la cultura.

La hermenéutica, entendida como teoría de la interpretación, se ha cultivado desde antiguo, sobre todo por el lado del gnosticismo, los textos sagrados e incluso las disquisiciones retóricas, aunque con pensadores como Hans-Georg Gadamer, Paul Ricoeur y Gianni Vattimo ha alcanzado desarrollos notorios. Partiendo del clásico tratado aristotélico, De interpretatione (Perì hermeneías en griego), la distinción entre los términos ‒como unívocos, equívocos y análogos‒ continúa siendo esclarecedora. En efecto, en la analogicidad radica el in medio virtus o justo medio aristotélico. El profesor Mauricio Beuchot (Torreón, 1950) no se ha cansado de insistir sobre el particular e incluso profundizar en el carácter icónico (que viene de George Sanders Peirce), dialéctico (en el sentido más bien de Kierkegaard no de Hegel) y ulteriores perfecciones que se han venido añadiendo en el camino.

En El arte y su símbolo (Calygramma, Querétaro, 2013) Mauricio Beuchot volverá a exponer sus ideas generales aplicándolas al ámbito del arte, más específicamente de las bellas letras, siendo el autor poeta por afición al igual que filósofo, es un terreno que no le resulta extraño. Admira el estilo de la exposición, clara, didáctica (vuelve una y otra vez sobre los puntos fundamentales proveyendo de conclusiones en casi todos los apartados) y bien cuajada en castellano, una de las cualidades nada desdeñables en un ensayista. Tomar a Rubén Darío o bien a Jorge Luis Borges en serio, en tanto que pensadores, no es poca cosa para un profesional de la filosofía, un riesgo no ajeno a una objeción elemental: cuando el hombre de letras manipula conceptos filosóficos en un texto, ¿puede tomárselo en su sentido literal o unívoco ‒para no abandonar el tono del libro‒ o no es más bien que la misma equivocidad de los procedimientos vuelve menos que imposible ofrecer una respuesta definitiva? La analogicidad, entendida como phrónesis o prudencia, procurar die goldene Mitte, el justo medio es, sin lugar a dudas, una instancia que no es sabio desdeñar. Si bien uno se pregunta, al final, si estos consejos prudenciales llegan a resolver el quid o proprium de la cuestión, sea en el arte, la ciencia o la política.

 

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>Raúl Olvera Mijares (Saltillo, 1968) cursó estudios de filosofía en Monterrey y Liechtenstein. Autor de novelas, ensayos y textos breves. Ha publicado en La Jornada Semanal, La Tempestad, Tierra Adentro, Milenio, Cuadrivio, Axiomathes de la Universidad de Trento, Anuario Filosófico de la Universidad de Navarra, La Siega de la Universidad de Barcelona, Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana, La Palabra y el Hombre de la Universidad Veracruzana, Luvina de la Universidad de Guadalajara, Armas y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Puntos cardinales (Instituto Coahuilense de Cultura, 2003), Dramaturgia de Monterrey (Universidad de Durango, 2007) y Las influencias expuestas (Calygramma, 2013) se cuentan entre sus libros. En la actualidad se encuentra al frente de Lingua Franca, agencia de servicios lingüísticos y editoriales, especializada en la traducción de alemán, inglés, francés, italiano, polaco y portugués, así como la edición y revisión de textos en castellano.

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