El tiempo no está de nuestro lado

Blank Spell y Haldol en San Luis Potosí

Por Alfredo Padilla

 

Es un jueves por la noche, caluroso, llego temprano a ese antro thrasher llamado Loud Open Stage, en el corazón de la ciudad de San Luis Potosí. Observo la dirección en su fachada y confirmo con la que me ha enviado mi editor desde el DF: “Iturbide #640”, estoy en el lugar indicado, el lugar en donde hoy tocarán dos bandas de punk slunk junk provenientes desde lo más profundo de Pensilvania, un par de agrupaciones furiosas, irascibles y posesas, se trata de Blank Spell y Haldol que vienen a embrutecerse desde Filadelfia.

Subo unas escaleras largas que me transportan a un hall con una barra cutre, nada especial, guitarras de todo tipo colgadas en las paredes, como trofeos o reliquias olvidadas, restos de basura. Pido un par de cervezas y me adentro en el lugar. En otro salón están pasando videos de skate en un proyector, el video se llama Baker 3 de Baker Skateboards, una compañía de skate fundada en el 2000 por Andrew Reynolds y Jay Strickland; me intereso en su contenido y me tumbo en un sillón parvo para seguir bebiendo y ver las ocurrencias que hace Dustin Dollin con la patineta y el trago. Dollin tiene un estilo que siempre me ha gustado, es un skater al que le gusta estar en el suelo, acariciando el pavimento, el tipo parece disfrutarlo; al fondo, como cameo de su aparición en el video, se escucha Children of bodom de Downfall, yo sólo quiero seguir bebiendo más, así que vuelvo a la barra para continuar con la bebida; para fortuna mía, cuando regreso está patinando el skateboarder Kevin “Spanky” Long, cuyo estilo es el Goofy, ya que por ser diestro, su pie derecho está siempre al frente de la tabla, Spanky ha seleccionado para su ronda el tema Glamorous Glue de Morrissey, y sí, todo revela que estoy en el lugar indicado.

Trato de mimetizarme con la atmósfera sin lograrlo del todo, no es el mismo contexto de hace quince años, parezco desfasado al lado de todos esos glam punks y patinetos millennials, mi pinta es más a lo cibercholo, como Fran Ilich en Circa 94, llevo una snapback con el símbolo del Demonio, pero nadie parece distinguirlo. Es tarde y las bandas se demoran, al parecer han ido a cenar y están reposando abajo, en la camioneta que les fue asignada. El alcohol hace sus estragos y logro por fin congeniarme, el Loud Open es mi casa esta noche y los desconocidos son ahora mis mejores amigos, corre la cerveza y no sé de dónde proviene, al parecer alguien ha estado invitándome la zambra desde hace un par de horas.

De pronto entra una chica portando un estuche de guitarra ¿han visto ustedes la Madona del gran Duque de Rafael Sanzio?, pues algo parecido, de una belleza adolescente, completamente natural, un rostro cándido, deslavado, fuera de todo margen. Es Cassidy, vocalista y guitarrista de Blank Spell, y yo estoy en el lugar indicado. Trato de hablar con ella pero mi inglés de academia no ayuda mucho: I’m your biggest fan, you are so fucking hot. Ella me mira y se ruboriza. But we know that’s not true, le digo, y me alejo de ella, silbante.


Blank Spell sube al escenario, tiene un sonido duro, muy garage, demasiado Filadelfia, suenan a Die Kreuzen y a United Mutation, pero más creepy, más serial killer. A la pregunta acerca de qué tratan sus letras, ellos contestan que hablan sobre la dicotomía y la dualidad, las reflexiones sobre los sueños y las pesadillas, la charla mental, el miedo y el éxtasis. Los gritos de Cassidy McGinley quieren ser toscos, efusivos, pero se escuchan lejos, silenciosos y bellos a la vez, es como Satanás cantando la opera de Dafne. Comienzan con Specter y Night Mute de su primer demo, después continúan con Malign Eye del 7” para continuar con Thin Blood, Worm Enuy, March, Proof y Hole, esta última también del demo que contiene siete canciones, grabado en junio del 2014 y editado por World Gone Mad Records, una disquera que lleva todo el hardcore Punk del mundo a los Estados Unidos.

Blank Spell está formado por Aaron en la batería, Jake en el bajo y Cassidy ejecutando la guitarra y la voz. La banda se formó cuando Aaron y Jake fracasaron en una banda anterior, pero les gustó la experiencia de tocar juntos. En un invierno Aaron pasó bastante tiempo en su habitación haciendo canciones, y pensó que era el momento adecuado para dar la puñalada de una buena vez.

La agrupación furiosa deja de tocar, el demonio que interpretaba la tragedia bucólica de Dafne ahora toma cerveza Victoria, mucha cerveza Victoria. Richard Strauss estaría completamente complacido con la estética de Cassidy, todo el mundo debería de estarlo. Bajan del escenario, una horda de nuevos fans los siguen, yo sólo continuo bebiendo. Blank Spell ha dejado de tocar y el período más terrible de la historia humana se ha terminado, ya nada puede ir en picada.

Después de quince minutos y un par de cervezas más hace su aparición Haldol que comparte baterista con Blank Spell, Aaron es un tipo tranquilo, pero cuando toca la batería puede destrozarlo todo, cualquier cosa. Comienzan con el tema Hasbara, del Self-Titled 45 LP, impulsivo el track, continúan con A universal Leash, Human Simulacra, Fantasy Statues y aquella Time si nots on our side, que prende al poco público y se convierte en el himno de la noche, como si aquella noche mereciera himnos: Fear the violence / Time’s not on our side.

Haldol está conformado por Aaron en la batería, Geoff en la guitarra y Matt en el bajo y son originarios de Nashville, pero residen en Filadelfia. Tienen un sonido de Death Rock Post Punk. El Haldol o Haloperidol en la medicina se usa para tratar la confusión o la dificultad para pensar y entender, esto produce ciertas enfermedades físicas o mentales; pero no sé si en verdad el nombre de la banda provenga de la farmacéutica. Las voces de Haldol se remojan en la repercusión, los gritos y el descontento de sus letras, mientras que las guitarras son ruidosas y desarticuladas en su propia naturaleza. El bajo y la batería proporcionan la energía que hacen que el sonido de la banda sea tan pesado como lo es en la grabación de su primer demo.

El show termina, he estado en el lugar indicado. Aaron me obsequia un LP para cederlo a los lectores de Letras Explícitas, estoy un poco ebrio y regreso a casa caminando, me sienta bien el aire de la noche, caliente, espeso; en una artería oscura me interceptan tres gangs y me sustraen la cartera, el teléfono celular y el LP de Aaron, recuerdo entonces aquella canción de Haldol: So, we wait in faith / That “time heals all” / That change comes with a lubricant / Explosive violence will touch us all. / Fear the violence / Time’s not on our side.

 

>Alfredo Padilla es narrador, periodista cultural y orgulloso papá de André. Estudió comunicación en San Luis Potosí. Escribe sobre literatura, música y cine para varias revistas y periódicos del país. Ganador del Premio Manuel José Othón de Narrativa 2014. Twitter: @_PadillaAlfredo

Autor: administrador

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