El impulso Wikipédico en el arte contemporáneo

 

 

Por Daniel Aguilar Ruvalcaba

 

Hace unos días estaba escuchando en YouTube una conferencia del filósofo esloveno Slavoj Zizek y durante su ponencia comentó la novela más reciente de Dan Brown The Lost Symbol. Dice que es la peor novela de los todos tiempos y que ha inaugurado un nuevo género donde se combinan las acciones narrativas más sosas e insípidas con la información más barata de Wikipedia, sin ninguna tensión sexual de por medio. Lo anterior me recordó a muchos proyectos o piezas de arte contemporáneo de algunos colegas y amigos míos. La enorme cantidad de información que ampara al proyecto termina por cancelar el deseo, la imaginación, la poesía. 

Llama mi atención la grotesca lista de referencias que la gran mayoría de los artistas utilizamos para hacer una obra de arte. Parece ser que estamos en una época donde ya no hay lugar para la inocencia, la ingenuidad o la ignorancia. Con la web a la mano no hay excusas suficientes para cometer esos pecados.

Aclaro que no estoy contra este giro Wikipédico de la cultura, pero tengo la impresión de que algunos de los que se proclaman a sí mismos como artistas de “archivo” -aquellos que utilizan la investigación como medio de producción de arte- ven con malos ojos esta promiscuidad de la información, pues la búsqueda en Internet atenta contra los descontinuados rituales de la investigación académica. ¿Acaso está mal ser nostálgico? No, pero lo que considero preocupante en las prácticas artísticas contemporáneas (hablo del caso mexicano) es que no se tome en serio, por los cuernos, el medio actual que habitualmente facilita las investigaciones artísticas: Wikipedia.

El escritor Dan Brown.

El escritor Dan Brown.

Es ortodoxamente absurda una idea como la de escapar del Internet e igualmente inadmisibles son las etiquetas como net-art, arte post-Internet, arte de los nuevos medios, etc. El Internet está en nuestro sistema nervioso. No importa qué tipo de arte hagas, el Internet cambió radicalmente la forma de relacionarnos con las imágenes. Y no sólo el arte contemporáneo es otra cosa después de él sino toda la producción de imágenes es otra después del Internet. Creo que en México todavía se respira cierta nostalgia por los medios análogos, como si antes del Internet las cosas hubieran sido mejores: cruzar la ciudad para consultar un libro que alguien más está usando, gastar cientos de rollos para tomar una buena foto, etc. No, no hay vuelta atrás, es irreversible. Lo siento pero todo cambió.

La cosa aquí es no entrar en pánico o caer en depresión. Parece ser que la respuesta de muchos artistas a esta desbordada cantidad de información que nos rodea es muy obvia: volver al objeto, al contacto humano, etc. La efervescente sobreproducción de fanzines, LP’s, casetes, VHS o fotografías análogas es un síntoma de esta falta de sentido crítico hacia lo digital. Lo curioso es que estos productores culturales crecieron, en su mayoría, conectados a la web. Son tan viejos como el Internet pero por diversos motivos (intentos hormonales de auto-marginalización) consideran vulgares y enajenantes los nuevos medios de producción artísticos.

Hay numerosísimos sitios web para investigar, Wikipedia no es el único. Llamar Wikipédico al arte contemporáneo es guasa; sin embargo, todos los que nos dedicamos a la producción de imágenes más de una vez hemos consultado Wikipedia para esclarecer nuestras dudas acerca de tal o cual cosa relacionada con nuestra actividad artística. Me atrevo a decir que Wikipedia da vergüenza, pues evidentemente es la fuente que siempre se trata de borrar de cualquier proyecto artístico que se considere profesional. Y es que la paulatina profesionalización del arte contemporáneo -mediante maestrías, doctorados y otros- exige a los artistas una investigación artística “seria”, con fuentes de confianza, reales, académicas. En lo personal me parece preocupante que muchos artistas quieren ser tomados en serio, es sospechoso, pero lo respeto.

¿A dónde voy con esto? Creo que hay un sinfín de proyectos artísticos que no difieren mucho de las novelas de Dan Brown: mucha información y poca imaginación. Dan Brown está produciendo entretenimiento pero el arte contemporáneo, a pesar de que es parte de una industria cultural, anhela diferenciarse críticamente del entretenimiento para producir experiencias poéticas desemparejadas. No proclamo que los artistas y la investigación son como el agua y el aceite: enemigos en un vaso de vidrio. Sino creo que la demanda de ser incluidos por el mundo académico pone en riesgo la imaginación. La profesionalización del discurso artístico manifiesta la renuncia a la producción de sentido, a cambio de la circulación de significados.

¿Apostamos por la ignorancia informada como una forma de resistencia a la producción de conocimiento desde el arte contemporáneo? ¿Continuamos reflexivamente el género empezado por Dan Brown y, hacer lo imposible, volverlo exponencialmente peor? ¿O  padecemos gozosamente de autismo Wikipédico?

 

 

> Daniel Aguilar Ruvalcaba (León, 1988). Artista Visual. elinternetestamuerto@gmail.com

 

 

Autor: administrador

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