El desencanto de las sombras

Por Orfa Alarcón 

 

Salvo los sellos exclusivamente literarios, la producción editorial en México ha privilegiado la impresión de libros de no ficción a aquellos de literatura. Esto debido a las preferencias de consumo, pues es de todos sabido que es más fácil vender un libro acerca de yoga o veganismo que la nueva novela sueca multipremiada y aclamada por los críticos especializados.

Algo semejante sucede con la prensa cultural, que prefiere hablar de los libros de autores mediáticos (aunque hayan dado unas muestras de verdadera falta de talento), especialmente si tienen un gen de alguno de los grandes cómicos de la época del cine de oro mexicano. Sobre todo sí los editores de este libro, batallando con el insufrible autor y sin saber cómo sacárselo de encima, han mandado colocar sobre la portada de cada ejemplar un sticker que diga “Más de 20 000 ejemplares vendidos”, aunque en realidad sólo se hayan impreso cinco mil y en bodega aún queden tres mil.

Así, los libros escritos con un gran oficio literario, pero cuyos autores no pertenecen al conocido círculo de los “escritores mexicanos”, ni son hijos de famosos, ni encabezan el top ten de los berrinches de creadores suelen pasar desapercibidos por la prensa.

Portada del libro editado por Ediciones B.

Portada del libro editado por Ediciones B.

Tal es el caso de la novela El desencanto de las sombras (Ediciones B, 2012), de Eva Leticia de Sánchez, que posee no sólo una prosa impecable, sino también una magnífica historia acerca del movimiento estudiantil comunista durante los sesenta. Una historia que nos muestra este movimiento desde un punto de vista nuevo y estremecedor.

Una chiquilla llega del campo a la gran ciudad para estudiar. Vive con su tía que, por haber sido madre soltera, es alejada de su familia y por eso forja una vida en el DF. La chiquilla, sola, vulnerable y con una gran necesidad de pertenecer se encuentra de pronto formando parte de una célula comunista. Sin embargo, poco a poco los ideales, las desinteresadas ganas de luchar por un mejor país y la sensación de hermandad se van diluyendo hasta mostrarse como lo que realmente son: una mera ilusión.

Entonces sale a flote el machismo, la violencia, la corrupción y una serie de delitos que pueden ser llevados a cabo por un grupo de chiquillos a los que se les engaña haciéndoles creer que tienen poder, que son educados, que son indispensables, que son héroes. Chiquillos que se reproducen no sólo por su carisma y por la necesidad de los de afuera de ser reconocidos y sentirse parte de algo, sino también se reproducen pariéndose unos a otros sin la menor preocupación por el porvenir.

Despojada de una visión idealista e ingenua, porque ella sí fue parte de lo que narra, la escritora Eva Leticia de Sánchez nos propone una revisión a los temas que damos por sentado. Quizá haya temas intocables o de los que queramos continuar estando orgullosos, por eso son temas que no se mencionan siquiera. Para nuestra fortuna esos son temas complicados y, además, no venden, así que no caerán tan fácilmente en manos de escritores que prefieren personificar un remedo de rockstar a poseer una obra sólida. Bien por Eva Leticia Sánchez que escribe de lo que sabe, sin la ensoñación rosa ni los lugares comunes de nuestra historia reciente.

 

 

 

 > Orfa Alarcón es escritora y editora, autora de Perra Brava (Planeta, 2010) y Bitch Doll (Ediciones B, 2013).

Twitter: @Orfa 

Autor: administrador

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