Crítica institucional al estilo Sinaloa

 

 

Por Daniel Aguilar Ruvalcaba

 

Siempre he sido emocionalmente promiscuo y aprovecho cualquier situación más o menos enternecedora para echar a correr las lágrimas logrando que mis cachetes se vuelvan asiduamente una pista de carreras de agua salada. Debo confesar que mi experiencia con la pieza Pertenecer es una forma de obligarnos, de Ling Sepúlveda en Casa del Lago no fue la excepción.

Hay varias cosas de la pieza que alteraron mis lagrimales:

1) Zombies de la cultura

Óscar Benassini una vez usó el término “zombie de la cultura” para referirse a un señor que asistió por casualidad (o quizá, por sed cultural) a una presentación editorial que hicimos en un recinto cultural hace un par de años. Benassini lo llamó así porque el señor abandonó el evento poco después de enterarse que los libros presentados no eran gratis. Para mí Pertenecer es una forma de obligarnos es, de alguna forma, la literalización del término empleado por Benassini, tomando en cuenta que el género de películas de contagio es un reajuste posmoderno del antaño género de la novela bucólica.

Pertenecer es una forma de obligarnos es una pieza realizada para el programa de Batiente de Casa del Lago, que consiste en la creación de una bandera para el recinto cultural de la UNAM. Ling, que es de Culiacán de Rosales, Sinaloa, hizo una asociación muy precisa entre el gentío que se mueve en el metro de la Ciudad de México y el ganado en los ranchos (“Parecemos vacas”,  le dijo un día a Joshua Jobb). De esa comparación surgió Pertenecer es una forma de obligarnos, que se conforma por una bandera y una pieza sonora que se ejecutó el día del izamiento.

La bandera mide 210 cm por 140 cm y tiene el trasero de una vaca en color rojo y una mosca en negro sobre un fondo blanco. Para la ejecución de la pieza sonora se repartieron cencerros entre las personas que estaban presentes en los jardines de Casa del Lago durante la ceremonia de izamiento. Entre la concurrencia había algunos tromboneros que correteaban a las personas que traían el cencerro puesto y mientras los acorralaban, el trombón soltaba una nota poderosa que resonaba por los jardines del recinto. Los instrumentos de la orquesta ganadera fueron 56 cencerros, 4 trombones y el jardín.

Creo que la crítica que hace Pertenecer es una forma de obligarnos es muy sutil y se dirige directamente a las instituciones culturales -claro que puede desplazarse a otros sitios de administración del poder pero dado que está presentada en un edificio cultural mi lectura me lleva a pensarla como una suerte de crítica institucional al estilo Sinaloa. Lo que está haciendo visible Ling al ponerle cencerros a los usuarios de un espacio público enfocado a la promoción y difusión de la cultura y las artes, es que esas dos últimas instancias, el arte y la cultura, son también espacios de dominación orientados a la crianza y engorda de la subjetividad pública. Por ello los directivos de las instituciones culturales están buscando constantemente la creación de públicos a través de diversas e ingeniosas estrategias de vinculación, talleres, conferencias, visitas guiadas, servicios educativos, etc. Hay que rendir cuentas al Estado y demostrar que la cultura es un servicio público necesario. Lo mismo pasa con los espacios culturales privados, el caso Museo Soumaya es el más sobresaliente.

La ubicación de Casa del Lago es estratégica para la creación de públicos, pues el Bosque de Chapultepec es frecuentado por diversos tipos de público, es decir, es una pintura de castas compuesta en su mayoría por turistas de todos los colores, white upper class mexicans que hacen jogging y otras cosas saludables en el bosque y capitalinos clasemedieros que buscan un lugar gratuito para pasar sus ratos libres. Todos estos personajes son ganado potencial para el recinto cultural y listo para ser marcado mediante la lista de correos.

2) 100 mexicanos capitalinos dijeron que todo lo del norte es naco

Digo crítica institucional al estilo Sinaloa porque la pieza de Ling no apunta a realizar una crítica enciclopédica sino una crítica bárbara. “Parecemos vacas, a la veeergaaaaaaa”, bien podría decir el Ling. Esta pieza me interesa por su sencillez y puntualidad -aunque suena a cliché. La franqueza en el habla del mexicano norteño promedio es notable y de ahí proviene gran parte del trabajo de Ling, de la manipulación de la experiencia verbal de Culiacán. Una suerte de lectura fenomenológica de la palabra hablada y sus implicaciones materiales aplicadas al ejercicio de la crítica cultural podrían ser posibles a partir de esta obra.

Siento que si algo quieren olvidar las fábricas de los obreros culturales capitalinos es el norte de México y si se atreven a mirar más allá del Distrito Federal, generalmente -aclaro, no siempre- voltean hacia el sur, sur, sur. En el caso de los artistas visuales jóvenes pocos trabajan con ello y los que hay son nacidos en el norte del país. Ling Sepúlveda es uno de ellos o la tecateña Chantal Peñalosa por nombrar dos casos excepcionales de artistas comprometidos e inspirados con su contexto local.

Y es que entre la utopía y el desencanto, el sur siempre ofrece atractivos destinos turísticos para las clases medias altas de la izquierda mexicana.

3) El arte sonoro de la plebada 

Para terminar voy a hablar del sonido de la pieza, a tratar de sonarlo aquí: ding ding el aire ding ding raspando el lago ding ding ding mi sobaco mojado ding ding ding ding los árboles descansando de las ardillas dind ding ding José María con lentes oscuros ding ding ding le contaba de mi encuentro mágico de la semana ding ding ding dábamos vueltas ding ding ding hablábamos de las limosnas ding ding ding como profesionales ding ding yo escuchaba el ding ding ding que se queda cortó porque no sonaba así ding ding pero qué más da ding ding ding el de la tuba torea a dos ding ding  el ding ding se expande por el zacate el ding ding y las aguas de sabor para el ganado sediento ding ding yo pido una de jamaica ding ding el sol bien fuerte ding ding ding mi Ling leyendo al frente ding ding ding ding es un gallo ding ding ding y esto es un establo ding ding ding se me sale una lágrima ding ding  estoy emocionado ding ding no me gusta estar parado ding ding, etc.

 

 

Autor: administrador

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