Contra lo emergente

 

 

Por Daniel Aguilar Ruvalcaba

 

Emergente” es uno de los términos más recurrentes en la jerga institucional del arte contemporáneo en México y parece ser que en todas partes. ¿Qué es un artista emergente? La respuesta es simple y no da demasiadas pistas: un artista que emerge. ¿De dónde y por qué emerge? Eso es lo confuso pero casi siempre se responde a esta pregunta con lugares comunes: marginalidad y buenas intenciones.

Esa clasificación tiene más cosa de negocios que de asunto propiamente artístico. Cuando alguien te cataloga con el título de emergente ten cuidado, pues puede significar que eventualmente se quiere o se espera algo de ti. Hay muchas motivaciones que generan esta especulación, la gran mayoría de las veces, financieras. Te conviertes en una inversión monetaria a corto o largo plazo. Si  funciona te conviertes en un banco que genera intereses, plusvalía para el inversionista. Se empieza a hablar de “carrera” y todas esas palabras financieras. Si no funciona la esperanza muere al último, y a algunos nada les cuesta morir con la esperanza viva, seguro que deben existir casos de artistas que siguen siendo emergentes después de 20 o 30 años de haber muerto y catalogados como tal por un entusiasta sepulturero de la cultura.

Artista emergente

Artista emergente

Por otro lado, si describimos como “emergentes” a una nueva “generación” de artistas “jóvenes” que buscan romper los cánones del pasado, destruir las instituciones, y toda ese verborrea insurgente me lleva inmediatamente a preguntarme con qué objetivos o por qué hacer eso. Esa lógica la considero oxidada y muy sospechosa. ¿Es todavía efectivo, en estos días, operar de ese manera? Personalmente lo creo ingenuo pero me causa ternura aunque también miedo. Las pesadillas no son otra cosa que sueños hechos realidad.

Cuando escucho a un artista “emergente” que se queja por la falta de visibilidad que tienen las “nuevas generaciones” me hace pensar lo contrario: hay demasiada visibilidad. Basta un curso básico de computación para ser tu propio promotor  y desde las redes sociales.

Es por eso que ante esa emergencia propongo la inmersión. Ver más adentro de lo que está saliendo. Es decir, entender el iceberg desde abajo, desde toda su complejidad y no solamente ver su punta. Podrían pasar dos cosas, una es que sí, efectivamente haya algo debajo, una genealogía sorprendente de referentes y malentendidos necesarios para que ese artista produzca esos objetos o podría pasar lo más oscuro e insólito: no hay nada debajo, la punta flota por sí misma.

 

> Daniel Aguilar Ruvalcaba (León, 1988). Artista Visual. elinternetestamuerto@gmail.com

 

 

Autor: administrador

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