Blind transgender with AIDS

 

 

Por Daniel Aguilar Ruvalcaba

 

BLIND TRANSGENDER WITH AIDS es la nueva serie de pinturas que Manuel Solano ha publicado en su Facebook. Antes de entrar a las pinturas, voy a contar mis memorias. Recuerdo que la primera vez que vi su trabajo no le presté demasiada atención, nos hicimos amigos en Facebook como en 2011 y veía los vídeos que posteaba donde salía bailando o llorando frente a la cámara de su computadora, no sabía qué estaba pasando o qué cosa era eso. La referencia más directa que tenía de ese tipo de trabajo era Petra Cortright y pensé “ah, es la versión nacional”, pero ya que los vi con más calma caí en cuenta que los vídeos de Solano son una tanda de preguntas anatómicas por la identidad y en ello recae su complejidad porque utiliza la cámara como diario y como mapa para desplegar sus dudas. “Quién es él o ella o eso”, así se descubre. En cambio Cortright es una constante afirmación de sí misma, parece ser que para ella la cámara es simplemente un espejo. Creo que tiene la perversa manía de verse en los ojos de los demás.

Hitchcock en una entrevista con Truffaut dijo que el cine se volvería igual que la escritura en el momento en que tener una cámara fuera igual de accesible que una libreta. No sé qué tan lejos estamos de esa situación pero sé que ahora gracias a la sobreproducción de aparatos de manipulación de imágenes, el tiempo y el espacio, las palabras y las cosas se refractan y recombinan. Solano habita esas grietas postcinemáticas del lenguaje contemporáneo paseándose tranquilamente entre el documental y el performance; el porno y la escultura, el vídeo clip y la pintura, la comedia romántica y la poesía. Hace de su vida un manifiesto, un trailer.

Pintura de Manuel Solano.

Pintura de Manuel Solano.

¿Han leído sus poemas? Solano antes que nada es un poeta. Hay uno muy contemplativo que se llama “Licenciada en Nutriología” y otro de aventuras que se llama “Monterrey”. El primero lo considero un paisaje costumbrista y el segundo como la descripción de una batalla perdida; es un poema épico.

Recuerdo la primera vez que lo vi en IRL. Iba con Gerardo Contreras, era una inauguración en Labor. De verdad creí que era un príncipe o alguien de la realeza. Su pelo era brilloso. Tan brilloso como la piel de un delfín y sus pómulos se veían tan duros como rocas nevadas. Imaginaba que en cualquier momento podría despegarse del piso e irse volando.

En 2013 moví Bikini Wax al DF y aproveché para invitarlo a hacer algo. Quedamos tentativamente por ahí de agosto o septiembre. Me mandó su trabajo en un PDF. Lo vimos Sara y yo. Sara estaba encantada, dijo que era un gran artista. La hermosísima Sara Baruch siempre tiene razón. En su portafolio venían unas pinturas muy bonitas, estudios del logo de Target. Yo no sabía qué era Target y Sara me explicó que eran unas tiendas gabachas tipo Coppel.

Había también un retrato salvaje de Rihanna que me gustó mucho. Solano tiene una obsesión por la cultura norteamericana. Solano es un gringo muy queer nacido en México.

Pero antes de conocer su trabajo más a fondo –por ahí de finales del 2012-, Sara y yo lo vimos en una azotea. Era una exposición que organizó la artista holandesa Rachel de Joode donde mostraron varios amigos su arte. Solano vestía una blusa negra y ya no tenía cejas. Sara y yo creíamos que era increíble y seguramente hablaba Na´vi. Lamentablemente llegamos tarde, no vimos su performance. Pero antes de escribir este texto miré el vídeo del performance en su sitio web, se llama “I like you a lot”, y recordé lo que me decía aquella vez en Guanajuato Naomi Rincón Gallardo acerca del deseo homosexual entre hombres, me decía que le parecía un misterio. La pieza, el performance, pormenoriza ese jeroglífico y claro que no lo resuelve, parece ser que no hay complacencias, creo que, más bien, son los planos seminales para la construcción de un callejón sin salida: la soledad.

Combatiendo contra esa soledad impenetrable, Solano desapareció y regresó ciego y lleno de llagas. A mediados de 2013 escribió diciéndome que estaba enfermo y que necesitaba posponer indefinidamente su exposición en Bikini Wax. Yo no sabía de qué estaba enfermo y ni siquiera pregunté, solamente le dije que estaba bien, que me escribiera cuando estuviera listo. La salud es lo primero. No recuerdo que me haya escrito de vuelta.

A inicios de este año publicó en Facebook un video donde muestra las heridas de su cuerpo. Semanas más tarde perdió la vista. Y advertí que la enfermedad que padecía era grave.

BLIND TRANSGENDER WITH AIDS es una serie de pinturas que hizo poco después de perder la vista. Esas piezas controvierten cara a cara una de las condiciones básicas de lo pictórico: la luz. No es un gesto simbólico. Solano ya no puede ver. Eso que antes posibilitaba la manipulación del color, la forma, la composición, el ritmo, ya no está. Esas pinturas son la imposibilidad de la pintura misma.

Hay que aclarar: estas pinturas no dejan espacio para la condescendencia. Fables, after all, are worth what their moral is worth, and it´s in the real world that the moral is tested (Leí por ahí y creo que viene al caso). Supongo que Solano, al exhibirse a sí mismo, exhibe también al espectador. En una pintura que yo considero la mejor de la serie cuestiona directamente: do you ever stop and think you have to like my work because it was made by a blind transgender with aids? Con esa frase nos acaba y acaba a la pintura misma. Acaba la mirada.

 

 

> Daniel Aguilar Ruvalcaba (León, 1988). Artista Visual. elinternetestamuerto@gmail.com

 

 

Autor: administrador

Comparte esta publicación en

Comentarios

  1. […] 28 de junio al 16 de julio se presenta en Bikini Wax Ben, una exposición de los artistas visuales Michael Ray-Von y Francisco Cordero-Oceguera. Una […]