Amnesty (I) de Crystal Castles

Por Mixar López

 

Después de cuatro años de silencio Crystal Castles regresa con una nueva propuesta: Amnesty (I). Álbum que promete ser una nueva franquicia del nuevo sonido creado por el productor Ethan Kath acompañado ahora por Edith Frances tras la salida de Alice Glass en 2014. El dúo de Toronto que define su sonido con etiquetas como: electrónico, alternativo, experimental, gótico, ruido-basura están de nuevo en la escena musical con esta propuesta cargada de subjetividad y oscuridad, marcas incuestionables en el Castillo de Cristal.

Con Amnesty (I) Crystal Castles llega con un sonido más maduro y profundo que en entregas pasadas, renuevan el concepto y logran regenerar con bríos la salida de Alice. Refuerzan su sonido y la imparcialidad aparente pero, sobre todo, fructifican en el terreno de la composición, sus beats son más pesados y la letras más profundas. El primer track Femen es el mejor para adentrarse a la “estética” del disco, que desde su portada se antoja espeluznante, un grupo de niñas anabaptistas se balancean en un columpio mientras una de ellas rompe la línea de horizonte observando fijamente a la cámara. Ellas parecen planear algo, una venganza, una reparación, una represalia. Así es la narrativa del nuevo material de Crystal Castles, un relato que se va contando en cada track y que inicia con esa arriesgada fotografía a lo Diane Arbus.

Femen son los murmullos de esa celebración de venganza, de esa negociación entre las niñas, de ese aquelarre que es Amnesty primera parte. En Femen se escuchan esos susurros, a falta de palabras beats que nos invitan a formar parte de la historia, a indagar qué es lo que las pequeñas están tramando. “Femen” (Фемен) es un grupo contestatario con sede central en Kiev, fundado en 2008 por Anna Hutsol bajo el precepto de “Nueva Ética”. El proyecto de Crystal Castles va en esa línea, una acción de protesta “en topless” y letras punk contra el turismo sexual, el turismo musical.

Crystal Castles

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Amnesty (I)  continúa su hilación con Fleece (Lana) y más alegorías sobre la libertad y el feminismo: “Libertad es honestidad / Libertad es hostilidad / Sepárala de su diócesis / Colócala en la repisa”. Un canto al feminismo, a la hembra, a su antigüedad y a la veneración de nuevas deidades, la del feminismo radical. Una alabanza a la derrota de la violencia a través del género. La historia se extiende con Enth (Abst – Abstenerse): “Intentar eludir / Conferir para evadir / La apariencias mantenidas / El uniforme se ha desgastado / Existir para disuadir / Retener tu exaltación / Existir para disuadir / Retener tu exaltación”. Otro canto a la exacerbación, a la apostasía, en contra de las empresas, los uniformes y los aparatos ideológicos de estado. El episodio número cinco en la narrativa de Amnesty (I) es Sadist (Sádico): “El desprecio es sólo consecuencia / Estamos aquí para eludir”. Una clara reivindicación de la postura feminista frente a la crueldad. En la narrativa de la nueva entrega conceptual de Crystal Castles hay un intermedio, justo en el track numero seis del disco, justo a la mitad, un tema fuerte, espeso y vertiginoso, de beats pesados y una electrónica sucia, un noise obsceno, medioeval, que lleva el título de Teach her how to Hunt (Enséñale a cazar). Hagan ustedes sus propias conjeturas.

La segunda parte del disco inicia con Chloroform (Cloroformo): “Inconsciente / Estás triste / Ahí, ahí / Cloroformo / Someter al enjambre / En forma singular”. Cloroformo, la materia prima para someter a la victimas, Crystal Castles no podía dejar de hablar de este líquido incoloro, dulcemente perfumado, más conocido por su uso histórico como arma y anestésico. Frail (Frágil): “No hagas caso de la edificación / De los que admiras / Retenemos nuestra bendición / Nos negamos a calmar el fuego”. Protesta frente al pensamiento erróneo de observar a la mujer como un material frágil, “frágiles pero nunca débiles. En Concrete (Hormigón) la letra del track se fundamenta en dejar un recado para la posteridad, en el agua nieve, en el azúcar de las cañas, escribirlo en el concreto: “Establecido en la nieve / Establecido con las cañas / Coloca el concreto”. Ornament (Ornamento) es el parlamento del verdugo, aquí habla por primera vez el acosador: “Ignorar todas las cosas a las que estoy obligado / Voy a gastar un siglo consolándote”. Que seria el final parcial del disco con un conclusivo Kept (mantenido) y un  posterior encore enérgico, para cerrar con brutalidad esta narrativa sobre la mujer frente al verdugo. Para afianzar ese atisbo de la infanta en la portada del disco. El mensaje completo: haremos historia a través del feminismo y lo vamos a hacer a nuestra manera, de la manera más estoica, cruel y aterradora que podamos hacerlo: The Kidnes is Charade: “Inhala su cloroformo / Lo que estás anhelando / Clamas aborrecimiento / Contra toda la progresión / Convertido en una posesión / Nunca aprender tu lección.

El mensaje es claro: provocación, maquinación, ruido, amparo, terrorismo, feminidad. Los Crystal Castles se reivindican con este disco conceptual y llenan el vacío de cuatro años de silencio con mucha feromona.

Crystal Castles no tiene una fecha en México en lo que resta del año. Nos toca esperar por el advenimiento de Ethan Kath y Edith Frances a tierras aztecas. Por lo pronto nos armaremos de valor y delicadeza para escuchar la primer parte de la amnistía del Castillo de Cristal.

Autor: administrador

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